Richester

¿CON CUANTOS CORAZONES SE CREA UNA PASIÓN?

Richester es una historia de pasión. Cierta vez, Francisco Ivens Dias Branco contaba los días para visitar a uno de sus hijos. Ya hacía un buen tiempo que el joven se dedicaba a estudiar en el interior de San Pablo. Pronto habría un periodo corto de vacaciones, demasiado breve para que regresara a su ciudad, pero lo suficiente para recibir la visita de su papá. El padre, un apasionado de la guardia, deseaba hacer algo especial para esa ocasión. Solo que no sabía bien qué tipo de cosa sería capaz de representar su sentimiento. Comenzó a buscar respuestas y fue en el fondo de una cajita de recuerdos donde encontró la solución. Al hacer un repaso de las pasiones de su vida, se dio cuenta de algo importante. Hacía mucho tiempo que no viajaba sin su querida mujer Consuelo. Revivió en la memoria el momento en que se conocieron. Una pasión impetuosa, del tipo que eriza la piel y encrespa el cabello. Ese sentimiento dio fruto a las pasiones de su vida: sus cinco hijos. Entonces Ivens estaba allí, en medio de un viaje, con un libro sobre su regazo mientras pensaba en la vida, y en ese preciso momento, ¡PUM! – sintió la inspiración latió fuerte en su pecho. Tenía que crear un producto que expresara todo ese ímpetu. Así nació Richester, una marca que carga una dosis extra de pasión. La inspiración latió con tanto anhelo que invadió el corazón. Así se decidió; estaba decidido. Ivens, que es muy apasionado para ser previsible, sorprendió incluso a quien conocía desde la infancia. En una especie de ola de pasión, regresó a su casa e invitó a su mujer Consuelo a un viaje por los sabores. Así pasaron días visitando lugares y experimentando ingredientes. No había un plan, solo una idea, o mejor dicho, un sentimiento de pura pasión. Como a Ivens siempre le gustó inventar recetas e innovar en sus productos, dejó que la intuición guiara las combinaciones de ingredientes y las formas de preparación. Guiados por el corazón, ambos se aventuraron en una sensación hasta que tomó forma el primer Richester. Incluso antes de la primera mordida, Ivens quedó fascinado por la presentación, el aroma, la textura… Aquella persona que sabe a lo que me refiero, y estoy hablando de pasión, sabe que es ese aire misterioso y que arrasa de forma que no puede ser contenida. Una pasión que desborda el pecho no iba a parar allí. Dicho y hecho. Ivens comenzó a hacer nuevas recetas para cada una de sus pasiones: Gracia, Ivens Jr., Regina, Marcos, Claudio, además de todos sus nietos. Y así surgieron las submarcas Superiore, Amori, Escureto y Animados Zoo. Aún hoy, con un poco más de tres décadas después de la primera horneada, Ivens continúa llevando sus galletas siempre que va a visitar a alguien. El tiempo consolidó esa historia que conserva el espíritu de Richester, con aquella dosis extra de intensidad que toda pasión debe tener.